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domingo, 27 de marzo de 2011

Consejos a la orden del día.


Pareciera ser que el común de la gente siempre le da una “vueltita más a la rosca”, es así como la mamá, como si no alcanzaran sus propios y eternos cuestionamientos, siempre se ve expuesta a la pregunta indeseada. Poniéndolo gráficamente:
Volviste a trabajar? En primer lugar la respuesta correcta sería "nunca dejé de trabajar", pero aun  asumiendo que nuestro interlocutor se refiere a nuestra actividad remunerada, si la respuesta fuera “Si” el bebe nunca es lo suficientemente grande y si fuera “No” cada vez te va a costar más dejarlo.
Si lo cuida la abuela, es mejor una niñera, pero eso sí, busca una maestra jardinera y si lo cuida una nana… la abuela trabaja? Si te arreglas poco, descuidas a tu marido, mucho, te sobra el tiempo. Si está mucho a upa, no tiene límites y si no, sos una desalmada.
Vecinos, familiares y amigos conocerán todo acerca de cómo ser un padre ejemplar: consejos de  estética, sueño infantil, cuestiones domésticas y laborales… consultores matrimoniales, nutricionistas… sabios de la opinología moderna.
La maravilla es que justo cuando atravesás una de las tantas crisis de conciencia con las que sorpresivamente estás aprendiendo a convivir las frases célebres, en boca de nuestro innecesario consejero se tornan un salvavidas de plomo.
 Oír llover madres en ejercicio!!!  Voto por continuar escribiendo cada una su propia receta, a veces trataremos con dulces brownies, otras tantas se nos pasmará la torta, pero pareciera que de eso se trata no? Y los de afuera… son de palo!
NOTA: En medio de tanto consejo vano, agradezco inmensamente la palabra cierta de dos Mamás Nicomio Vero y Ceci.

lunes, 21 de marzo de 2011

Duermete niño

Fase 1: El recién nacido requiere de nuestros servicios cada escasas 3 horas cuando no 2 y media, come … y duerme. Dejarlo llorar?? “La que hace eso es una desalmada, yo no puedo.”
Fase 2: Las tres horas se van acercando a las cinco, algo más descansada, la idea de abandonar al tesorito en la cuna ahogado en llanto se torna aun más miserable y las deleznables madres capaces de implementarla no deberían llamarse tales.
Fase 3: Resulta que luego de una “nana”, Manolo, en adelante “el noctámbulo” descubre que su preocupada madre lo atiende amorosamente toda vez que la requiere en las noches. Las cinco largas horas de sueño ininterrumpido, devienen 120 escasos minutos, y mamá muta… ahora es un chupete.
El noctámbulo pareciera no distinguir entre día y noche, dos horas parecieran bastarle para recuperar el aliento y solicitar la atención de mamá, ella aun se resiste a la idea de oírlo “sufrir”, a penas la requiere la Sra. Chupete presta sus servicios con la remota esperanza de que “el solito recuperará el ritmo de sueño”
Fase 4: 9 meses, se levanta 5 veces por noche.
Mamá y Papá Nicomio asumen la tarea de cambiar de rumbo, el noctámbulo debe dormir.
Post lectura urgida de la Biblia del sueño infantil, coinciden en que no tienen la capacidad para implementar el método tal como está planteado, aun así saben que su retoño debe llorar.
  
Resumiendo: Llora el noctámbulo (mucho… pero mucho), llora Mamá Nicomio (no tanto pero también mucho), Papá Nicomio implementa el método “Por favor duérmete niño” (no llora pero tiene ganas), y así, como quien no quiere la cosa, el noctámbulo se abandona al sueño… y fueron felices.
 Recordaré siempre las palabras de un gran padre, el Sr. JR alguna vez me dijo, refiriéndose a mi poco piadosa postura acerca de los progenitores capaces de “abandonar” en esa fría cuna a sus inocentes criaturitas reclamando sólo algo de amor fraterno,  “Va a llegar un momento en que llora él o llorás vos.”
Dejaremos para la próxima el método Nicomio “Por favor duérmete niño”

Nota: Con el mal de otro, cualquiera duerme un sueño.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Un alto en el camino.

Sin más Manolo atraviesa su noveno mes… algunos pocos de ellos llevo sin volcar mi “impronta creativa” por estos pagos, toda una pausa.
Confieso que es raro retomar mis cuentos después de este rato, ya iré recorriendo anécdotas con el estilo “anti cronológico” que me caracteriza. Por el momento deposito un par de letras, tímidamente me reencuentro con el costado mamanicomiano de mi ser.
Nota: La pausa no siempre son cinco minutos

jueves, 9 de diciembre de 2010

De panadero a parrandero.

Llego a la panadería en busca de unas deliciosas medialunas calentitas… de acuerdo a la temperatura que acabo de referir se imaginarán que era muy temprano a la mañana… justo delante de mí un señor de buen ánimo comentaba que él debería ser panadero porque se levanta cinco y media…  sería ese un dato revelador?? Será que la vocación de Manolo huele a medialuna? Alerta desde el alba quien sabe mi hijo se esté preparando para fundirse con harinas y levaduras… Salgo de la panadería con hijo y ojeras a cuestas y atestiguo como dos jóvenes se disponen a proveerse el desayuno… su noche devenida día aun no terminaba…  y entonces comprendí… al igual que esos jóvenes, mi sol naciente… jamás se había dormido… ese dato lo asemeja más a los festivos y alborotados adolescentes que al panadero (que se supone debe descansar preparándose para su laboriosa jornada).
NOTA: Pienso… hay más de una madre que durmió de a ratos.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Como pez en el aire.

Mientras Manolo me empapa y yo intento que no se desnuque con una canilla, comienzo a rememorar cierto evento particular que me sorprende no haber compartido aun… el primer baño.
Pasado el mediodía del octavo día de vida de Manu finalmente sucedió… se le cayó el ombliguito!! Llamo a Papá Nicomio al trabajo… esa noche lo bañábamos!!!
Bañera en mano, con una colchonetita verde, regalo de las tías, y un impecable toallón de conejitos, transformamos la cocina en un perfecto natatorio. Debo confesar que estaba bastante tímida aún y deje la tarea de sostenerlo en manos del temerario padre que parecía ser todo un experto.
Cuando todo estuvo listo… al agua pato. Nuestras sonrientes muecas producto de tan adorable tarea comenzaron a virar hacia el espanto… el cuadro subsiguiente incluye manotazos y patadas todos ellos movimientos acompañados por un incansable  enérgico llanto. Aparentemente Manolo no estaba tan contento como nosotros. Creo haber gritado por encima del incesante llanto cosas tales como: “Cuidado” “Despacito eh!!” “Levantalo!!”, “Acostalo!!” “Sumergilo más!!!” “Está bien el agua??” “Tendrá frío??” “Sacaloo!!!!!!!”. Creo que ha modo de mecanismo de defensa borré alguna contestación que sin duda habré recibido del valiente padre… Luego del correspondiente secado y vestido… el reparador sueño.
Embotados por el húmedo y excesivo calor de la cocina y exhaustos por la tarea desempeñada, debimos conversar seriamente la idea de hacer de nuestro hijo un pequeño mugriento. Analizándolo fríamente  fue entonces cuando tomamos nuestra primera decisión de padres, muy a pesar nuestro, Manolo debía volver a bañarse.
NOTA: Meter un tiburón en una pecera?? Gran ocurrencia la nuestra!

martes, 16 de noviembre de 2010

Buscando inspiración.

Infinita necesidad de contar pero pareciera no haber historia… A escasos metros míos Manolo goza de una plácida siesta matinal, su cuna aun parece enorme, pero no tan enorme como hace un par de meses. Acompañan el silencio cientos de pajaritos… el campo. No salí corriendo a bañarme porque curiosamente me bañe ayer por la noche, no acompaño a Manu en su siesta porque no tengo nada de sueño… raro no? Situaciones poéticas si las hay.
Disfruto de este delicado equilibrio… creo entender al escuadrón anti bombas, cualquier movimiento en falso puede echar por tierra la calma matutina. Llega Papá Nicomio apurado (ritmo de cosecha), irrumpe en la habitación enérgicamente… elevo mis brazos poniéndolo sobre aviso… duerme, silencia su ruidosa impronta, agarra unos papeles y se va, no sin antes intentar decirme  algo, no entendí, fue muy bajito… duerme. Escasos minutos más tarde golpean… buscan a Papá… salto del asiento cuidando cada movimiento, en un par de trancos desordenados pero silenciosos me adelanto a los sucesivos golpes… abro… buen día!! … contesto el saludo con mucho menos volumen del implementado por el feliz visitante… le indico amablemente y muy bajito que Papá entró y salió (ritmo de cosecha), duerme? … si duerme.
Vuelvo a mis mates…  una cebada más tarde irrumpe el Abuelo Nicomio, se para en seco producto de mi gesto desesperado… duerme, baja considerablemente la velocidad y pone el silenciador, mira la cuna, acompaña a su actitud pausada una cara que desconocía… deja de ser Papá por un rato y es todo un Abuelo. Se va… ritmo de cosecha.
Pienso…
Manolo es el sujeto tácito del verbo dormir.
Quien sabe la siesta matutina requiera un ritmo diferente.
NOTA: Ya no duerme.