lunes, 21 de marzo de 2011

Duermete niño

Fase 1: El recién nacido requiere de nuestros servicios cada escasas 3 horas cuando no 2 y media, come … y duerme. Dejarlo llorar?? “La que hace eso es una desalmada, yo no puedo.”
Fase 2: Las tres horas se van acercando a las cinco, algo más descansada, la idea de abandonar al tesorito en la cuna ahogado en llanto se torna aun más miserable y las deleznables madres capaces de implementarla no deberían llamarse tales.
Fase 3: Resulta que luego de una “nana”, Manolo, en adelante “el noctámbulo” descubre que su preocupada madre lo atiende amorosamente toda vez que la requiere en las noches. Las cinco largas horas de sueño ininterrumpido, devienen 120 escasos minutos, y mamá muta… ahora es un chupete.
El noctámbulo pareciera no distinguir entre día y noche, dos horas parecieran bastarle para recuperar el aliento y solicitar la atención de mamá, ella aun se resiste a la idea de oírlo “sufrir”, a penas la requiere la Sra. Chupete presta sus servicios con la remota esperanza de que “el solito recuperará el ritmo de sueño”
Fase 4: 9 meses, se levanta 5 veces por noche.
Mamá y Papá Nicomio asumen la tarea de cambiar de rumbo, el noctámbulo debe dormir.
Post lectura urgida de la Biblia del sueño infantil, coinciden en que no tienen la capacidad para implementar el método tal como está planteado, aun así saben que su retoño debe llorar.
  
Resumiendo: Llora el noctámbulo (mucho… pero mucho), llora Mamá Nicomio (no tanto pero también mucho), Papá Nicomio implementa el método “Por favor duérmete niño” (no llora pero tiene ganas), y así, como quien no quiere la cosa, el noctámbulo se abandona al sueño… y fueron felices.
 Recordaré siempre las palabras de un gran padre, el Sr. JR alguna vez me dijo, refiriéndose a mi poco piadosa postura acerca de los progenitores capaces de “abandonar” en esa fría cuna a sus inocentes criaturitas reclamando sólo algo de amor fraterno,  “Va a llegar un momento en que llora él o llorás vos.”
Dejaremos para la próxima el método Nicomio “Por favor duérmete niño”

Nota: Con el mal de otro, cualquiera duerme un sueño.

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